beatlemaniatic@s que me siguen

viernes, 7 de marzo de 2014

Capítulo VII: Plan de escape



Pasó un mes desde que las muchachas llegaron a la mansión Lennon, las cosas con Maureen seguían en las mismas aunque no estaba tan entusiasmada seguía yendo acompañada de Richard a los estudios que se le hacían diariamente para poder, encontrar alguna anomalía mas en torno a sus ojos, no se encontró ninguna por lo que el especialista explicó que no había ningún inconveniente con que la operación de Maureen se realizara hasta la semana siguiente, Maureen por su parte no sintió nada  que se le asemejara a la felicidad pues todavía recordaba la condición de Richard cuando salieron por primera vez de aquel consultorio, casarse con él, no le quedaba de otra ;tampoco quería quedarse ciega el resto de su vida.
Paul seguía siendo el mismo tierno con Lucrecia, eso cuando no estaban delante sus hermanos, le fastidiaba tener que tratar mal a la gente, pero si no lo hacía seguro a la muchacha le iría peor, pues a cada uno les fue asignada una tarea por parte de su padre y era precisamente Ringo el encargado de ellas, por lo que en presencia de sus hermanos la trataba casi con la punta del pie, pero cuando llegaba la noche y volvían a tener un poco de intimidad, volvía a ser el mismo; dormían bajo doble seguro para que a ninguno de sus hermanos se le ocurriese entrar, ya se imaginaria el alboroto que seguramente iba a causar si es que Ringo llegaba a saber que Lucrecia dormía en la cama, y él en un sofá.
Las cosas con John y Cynthia estaban en el mismo punto desde el principio, a ella no le importaba nada más que salir de esa pocilga que día con día aborrecía mas,  John por su parte no la veía más que como la puta con quien desfogaba sus ganas de hombre urgido, para hacer el amor, tendría que esperar a que Yoko llegase a  Londres que sería en el mes entrante; cuando se celebrara la boda de Richard y la cieguita o mejor dicho seria ex cieguita para entonces,  entre tanto Cynthia solo era un polvo, polvo que resultaba netamente incomodo a la par que algo  sin sabor pues él no estaba acostumbrado a tratos toscos por parte de las chicas, Cynthia era la primera a decir verdad, empezaba a sentirse un tanto molesto por la manera seca en que lo trataba.
Sin embargo era algo que sinceramente no le importaba, Cynthia significó en la vida de John el empezar a conocer los sentimientos revueltos, pues una parte de él le despreciaba de la misma manera en que ella lo despreciaba a él, y sin embargo la otra, le obligaba a cercarse a Cynthia, no había noche en que no estuviese embistiéndola como un ex presidiario a quien guardaron bastante tiempo en prisión, sin embargo lo hacía con mucha fuerza le revoleteaba que Cynthia permaneciese callada a la hora del acto, el hecho de que aferrase sus uñas en su carne o en las sabanas no significaba nada para el joven Lennon, a quien comenzaba a tildarle la paciencia esa chiquilla estúpida.
En tanto George no volvió a tocar a Olivia, total estaba seguro de haberla desflorado en el primer día, lo único que se le escapó fue que Olivia ya no era del todo virgen; George fue el segundo hombre en su vida, pues la virginidad la perdió hacia dos años con un muchacho dos años mayor que ella. Solo que Olivia se quedó callada, inclusive le acondicionó una de las habitaciones del servicio por lo que a diferencia de sus otras compañeras, ella podría decirse que estaba plácidamente cómoda sin tener que soportarlo. Aunque no podía mentir, George era atractivamente guapo bastante guapo a decir verdad y sentía como que en los posters que tenía en su habitación antes de ir a caer a ese maldito orfanato estaban demasiado bien retocados pues de todos era el que menos necesitaba retoques especiales.
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Alto
Moreno
Ojos obscuros
Sexy
Simpático
Cínico
Así era George Lennon el hombre que traía de cabeza el mundo de una adolescente de dieciseis años, Olivia se revolvió en su pequeña cama individual tratando de poder conciliar el sueño en el poco rato que tuvo libre, hizo sus tareas rápido por lo que Rita no tuvo más que darle,  de las comidas de los señoritos se encargaba ella pues eran demasiado especiales y no les gustaba que cualquier persona las preparase, aparte de que eran demasiado desconfiados inclusive, Paul.
De pronto Olivia se levantó de sopetón se quedó con los brazos flexionados hacia atrás sosteniéndose así para no volver a caer en este, una idea cruzó por su mente llenándola de miedo: ¿Qué pasaría si llegara a enfadar al pequeño George?
Según sabia el muchacho tenía novia una modelo inglesa de nombre Pattie el apellido si bien no lo recordaba pero la pregunta era ¿Qué iba a pasar con ella cuando él y ella se casaran? Olivia se llevó una mano al pecho tratando de calmar los latidos desbocados de su joven corazón, que al parecer quería salírsele por la boca, se asustó muy de repente fue imposible seguir quedándose en la cama, ahora lo que había que hacer seria idear un plan para enloquecer a su “amo”.
O al menos que le diese tiempo para ver cuales eran los puntos débiles de la casa en todo el mes que llevaba viviendo en la mansión Lennon, le fue prohibido salir inclusive al jardín y si llegaba a hacerlo, alguien tenia que acompañarla ,no podía acercarse a ninguna de las rejas que daban a la calle.
Las salidas para hacer las compras de las semanas solamente las hacia Rita, en tanto que ellas se quedaban dentro haciendo las labores que llevaba consigo el ser una sirvienta.
Pero de pronto una leve brisa e aire llego hasta ella, le hizo voltear apenas volteó descubrió prácticamente lo que podría ser su puerta de salvación: Se trataba de un jardín el cual hasta entonces fue totalmente desconocido para ella, lo interesante de este es que tenía una puerta que daba directamente a la calle y lo mejor de todo: SIN VIGILANTES, lo que le haría als cosas mas fáciles al momento de escapar.
Ahora solo tendría que compartir con alguien su secreto, estaba segura de que no nada mas ella querría salir de ahí, por Maureen no se interesaba pues a ella le faltaba poco para convertirse en Maureen Lennon; salió de su habitación en busca de Cynthia, no era que desconfiara de Lucrecia, la chica le caía bien sin embargo la veía demasiado asustadiza y la verdad tenia miedo de que pasara algo y  por una les fuese peor a todas.
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Bajó corriendo las escaleras lo que le hizo tropezar con uno de los guardias, para su mala suerte el que le caía más mal de todos: Pete Best.
-Miren lo que me encontré.-Pete no tuvo empachos en acercarla demasiado a él haciéndola rozar con su parte intima.-¿Adonde con tanta prisa?
De no ser porque Olivia se zafó como pudo aun estaría en brazos de ese idiota.
-¡Que carácter!
Olivia no tenia tiempo de quedarse a escuchar las estupideces que solía decir Best, obviamente siempre ,su cerebro se la mantenía atrofiado gracias al excesivo uso de drogas que este solía usar para aguantar las duras sesiones de guardia que duraban casi toda la noche; y parte del dia
Siguió su camino dejando a Best con una sonrisa de idiota pintada en la sala hasta que encontró a la persona que buscaba saliendo del cierto de lavandería con ropa de John.
-¿Y a ti que te pasó?-Cuestiono Cynthia al verla algo atrofiada.-¿Viste al coco o que?
-Deja de hacerte la graciosa.-Olivia la haló del brazo hasta un rincón que se encontraba justo por de bajo de las escaleras.
-¿Piensas decirme el porque de tanto misterio?
-Encontré una salida Cynthia.
Cynthia dejo de hacerse la chistosa, eso podría significar su salida de ese maldito infierno.
-¿Qué? Pero si este lugar esta mas vigilado que un cuartel.
-Pues esta no, se encuentra justo en frente de mi habitación, es un jardín y tiene una reja que da a una de las calles, Cynthia lo mejor de todo es que no hay ningún guardia vigilando.
Cynthia al igual que Olivia se emociono, ya podía verse a si misma libre de la peste que era John Lennon quizás podría llevarse a Mo también, solo habría que avisarle a la otra chica, Lucrecia.
-¿Estas segura de que no hay guardias?
- Por supuesto.-Olivia se hizo los cabellos del rostro hacia atrás.-Si quieres podemos ir en la noche a checar, por lo poco que pude ver el candado se veía algo oxidado, nada que un buen golpe no pueda quitar.
Cynthia bufó, podía a todas horas del día, menos en la noche, ya que era cuando tenia al bastardo ese encima cabalgándola.
-Me temo que no voy a poder.
-¡Venga ya es a la única hora que se puede!
Cynthia resopló con cierto enfado, verse en aprietos le frustraba.
-Bueno.-Se rasco la frente tratando de encontrar alguna idea.-Creo poder cuando el bastardo se duerma, cuando llega al orgasmo siempre cae rendido, asi que puedo aprovechar ¿En donde seria conveniente vernos?
-¿Qué te parece aquí mismo a las dos de la mañana? es cuando toda la seguridad comienza a despejarse y asi.
-Perfecto, entonces nos vemos aquí  a las dos.




jueves, 13 de febrero de 2014

No todos son tan malos



El que menos tenía ganas de ir al maldito estudio era Paul, ese día en especial amaneció con pocas ganas de hacer algo por lo que resolvió quedarse dormido un poco más,  la noche que pasó durmiendo en el estudio no fue precisamente algo cómoda, pues con el cansancio y el dolor de espalda y músculos que tenia lo que más hubiese querido era una cama. Pero como volviendo al problema del cansancio lo único que el pobre Paul anhelaba era tener al menos unos momentos de paz por lo que después de haber salido de su habitación, se dirigió sin demora al estudio ahí juntó los dos sofás que estaban dentro usando un par de cortinas como mantas. No tuvo frío pero durmió terriblemente mal se levantó alrededor de las once de la mañana hora en que Ringo, George y John salían de casa para irse al estudio, había un álbum nuevo en puerta así que por lo tanto mucho trabajo que hacer.
Pasó por la sala; justo en el momento en donde sus hermanos hacían ya su salida a EMI.
-¿Tu porque no te has alistado?-Cuestionó Ringo colocándose su saco.
-Lo siento.-Paul se estiró, estaba molido completamente.-Anoche no lo pasé muy bien así que llegaré un poco tarde.
Ringo asintió total tenían todavía cuatro semanas más para lanzarlo al mercado, lo más importante que eran las canciones ya estaba hecho así que A Hard Day’s Night podía seguir esperando, a parte estaban en negociaciones ya que algunas personas se interesaban en hacer la que sería su primer película lo que les resultaba realmente atractivo. Entre tanto Richard tenía otros pendientes por ejemplo lo de los negocios en Italia, llevaba semanas enteras revisando algunos libros de cuentas y las ganancias obtenidas por la venta de droga y de armas no era lo que se decía, algo andaba mal, turbio. Habría que movilizar los códigos que él mismo metía en el mercado del contrabando para cerciorarse a cerca de la rata que le estaba traicionando esta vez.
-No importa.-Ringo palmeó animosamente el hombro de Paul.-Por cierto Paulie me enteré de que no hiciste nada de nada, sería una lástima mandarla a México siendo tan linda y sobre todo virgen.
Paul aborrecía hacer eso, a decir verdad no sabía cual era el placer que les provocaba a Ringo, John y George el tomar a la fuerza tantas muchachas ¿Qué no se suponía que para que pudiese haber placer debían disfrutar tanto el hombre como la mujer? Eso era lo que no comprendía, y por eso justamente es que su padre el menospreciaba, haciéndole un lugar menor de todos sus hermanos ya que al menos era el único que tenia sentimientos. Era justo el tener sentimientos lo que su padre reprobaba pero a Paul no le importaba en lo más mínimo, desde que tuvo uso de razón siempre supo que no era muy del agrado de Alfred Lennon, por lo que tuvo que aprender a vivir solamente con el cariño de Rita a quien veía no como una nana sino como una madre.
-Bueno.-Continuó Ringo al ver a Paul tan callado.-Nosotros nos vamos, de hecho yo tengo algunos pendientes que resolver por lo que solo iré a EMI por espacio de una o dos horas; que descanses hermano.
Paul le sonrió a Ringo agradecido, se quedó en el living de la casa viéndolos marcharse una vez que hubo perdido aquel Mini Cooper 1964 de vista fue cuando decidió finalmente irse a su habitación, que a esas horas debería estar vacía; y en efecto Lucrecia ya no estaba, la cama estaba alzada;  entró aventando el saco y algunas partituras que tomó del estudio para ponerse a descansar como debía, claro de no haber salido la misma chica que dejó la noche anterior dormida profundamente sobre su cama. Despierta era mucho más hermosa que dormida de eso pudo cerciorarse completamente.
Paul pintó una leve sonrisilla en sus labios aquella pequeña criatura no pudo hacer otra cosa más que provocarle lastima.
-Hola.-Paul dejó de deshacer la cama.-¿Cómo te llamas?
A Lucrecia se le vino la sangre hasta los talones estaba segura de que esta vez no iba a escaparse, estaba a solas y para rematar con la persona a la que tenía como un ídolo antes de que sus padres fallecieran en aquel accidente de carretera. Miraba a Paul con el rabillo del ojo estaba entre asustada y nerviosa lo que le impedía por completo formular una o dos palabras.
-Tranquila.-Paul no pudo evitar reírse, pobre chiquilla a saber que tanto le hicieron antes de llevarla a la mansión, pero a legua se notaba que fuese lo que fuese no habrían sido precisamente cosas lindas, se acercó a ella tomándole del modo más tierno que pudo las toallas que traía encima al tiempo que le pasaba un pañuelo desechable, pues apenas le habló comenzó a llorar.-Nadie te va a comer si no quieres, estaré dispuesto a esperar; solo tienes que tener en cuenta de que eso tiene que venir de ti, si no quieres que te vaya peor.
Le seguía yendo bien; Lucrecia se sonó quedamente la nariz logrando tranquilizarse un poco, bueno al menos el llanto cesó, lo que no podía calmar eran sus manos las cuales estaban demasiado intranquilas encima del delantal.
-¿Cómo te llamas?-Volvió a preguntar Paul mientras se entretenía buscando en su closet una pijama limpia para ponérsela.
-Lucrecia.
Lindo nombre,  al menos a Paul le pareció lindo un poco más bien un mucho la chica también. Se fue acercando a ella poco a poco hasta lograr tenerla a escasos centímetros si algo le llamaba la atención de Lucrecia eran especialmente los labios, fue deslizando su mano derecha poco a poco por aquella pequeña cintura atrayéndola hacia sí mismo.
Mientras trataba de atraer el frágil cuerpo de Lucrecia; tanteaba el terreno por lo menos la muchacha no oponía resistencia lo que le facilitaba las cosas para lo que tenía planeado hacer; a continuación solo pasó lo que él quería: besarla. Eran unos labios demasiado tiernos, por lo que notaba inexpertos pues la chica no hacia ningún tipo de movimiento solo dejaba que él hiciese lo suyo.
-¿No sabes besar verdad?-Paul tomó su rostro juntando su nariz con la de Lucrecia.-Tranquila, solo relájate y déjate llevar.
Lucrecia asintió, ni siquiera ella misma sabia bien lo que pasaba con ella, pero Paul le hacía sentirse segura, protegida por lo que no hubo reparos en permitir que volviese a besarla, él era un poco más alto que ella por lo que permitió también que le alzara haciendo que enredara sus piernas a la cintura. Ahora era cuando las cosas comenzaban a pintar mal, Lucrecia volvió de nuevo sobre sí misma y trataba por todos los medios de quitarse a Paul de encima antes de que se arrepintiera de lo que le dijo; y corriera con la misma suerte que las demás chicas.
-¡No suéltame!-Paul bajó a Lucrecia de su regazo, comprendió que tampoco era para violarla.
-Vete entonces.-Paul caminó hacia la puerta abriéndola completamente para cederle paso.
Lucrecia volvió a tomar las toallas sucias que le mostró Rita para que lavara, saliendo de ahí lo más rápido posible. Al menos Paul le dio a comprender que no todos los Lennon eran tan ruines, probablemente Paul fuese el único que no fuera malo.