beatlemaniatic@s que me siguen

jueves, 13 de febrero de 2014

No todos son tan malos



El que menos tenía ganas de ir al maldito estudio era Paul, ese día en especial amaneció con pocas ganas de hacer algo por lo que resolvió quedarse dormido un poco más,  la noche que pasó durmiendo en el estudio no fue precisamente algo cómoda, pues con el cansancio y el dolor de espalda y músculos que tenia lo que más hubiese querido era una cama. Pero como volviendo al problema del cansancio lo único que el pobre Paul anhelaba era tener al menos unos momentos de paz por lo que después de haber salido de su habitación, se dirigió sin demora al estudio ahí juntó los dos sofás que estaban dentro usando un par de cortinas como mantas. No tuvo frío pero durmió terriblemente mal se levantó alrededor de las once de la mañana hora en que Ringo, George y John salían de casa para irse al estudio, había un álbum nuevo en puerta así que por lo tanto mucho trabajo que hacer.
Pasó por la sala; justo en el momento en donde sus hermanos hacían ya su salida a EMI.
-¿Tu porque no te has alistado?-Cuestionó Ringo colocándose su saco.
-Lo siento.-Paul se estiró, estaba molido completamente.-Anoche no lo pasé muy bien así que llegaré un poco tarde.
Ringo asintió total tenían todavía cuatro semanas más para lanzarlo al mercado, lo más importante que eran las canciones ya estaba hecho así que A Hard Day’s Night podía seguir esperando, a parte estaban en negociaciones ya que algunas personas se interesaban en hacer la que sería su primer película lo que les resultaba realmente atractivo. Entre tanto Richard tenía otros pendientes por ejemplo lo de los negocios en Italia, llevaba semanas enteras revisando algunos libros de cuentas y las ganancias obtenidas por la venta de droga y de armas no era lo que se decía, algo andaba mal, turbio. Habría que movilizar los códigos que él mismo metía en el mercado del contrabando para cerciorarse a cerca de la rata que le estaba traicionando esta vez.
-No importa.-Ringo palmeó animosamente el hombro de Paul.-Por cierto Paulie me enteré de que no hiciste nada de nada, sería una lástima mandarla a México siendo tan linda y sobre todo virgen.
Paul aborrecía hacer eso, a decir verdad no sabía cual era el placer que les provocaba a Ringo, John y George el tomar a la fuerza tantas muchachas ¿Qué no se suponía que para que pudiese haber placer debían disfrutar tanto el hombre como la mujer? Eso era lo que no comprendía, y por eso justamente es que su padre el menospreciaba, haciéndole un lugar menor de todos sus hermanos ya que al menos era el único que tenia sentimientos. Era justo el tener sentimientos lo que su padre reprobaba pero a Paul no le importaba en lo más mínimo, desde que tuvo uso de razón siempre supo que no era muy del agrado de Alfred Lennon, por lo que tuvo que aprender a vivir solamente con el cariño de Rita a quien veía no como una nana sino como una madre.
-Bueno.-Continuó Ringo al ver a Paul tan callado.-Nosotros nos vamos, de hecho yo tengo algunos pendientes que resolver por lo que solo iré a EMI por espacio de una o dos horas; que descanses hermano.
Paul le sonrió a Ringo agradecido, se quedó en el living de la casa viéndolos marcharse una vez que hubo perdido aquel Mini Cooper 1964 de vista fue cuando decidió finalmente irse a su habitación, que a esas horas debería estar vacía; y en efecto Lucrecia ya no estaba, la cama estaba alzada;  entró aventando el saco y algunas partituras que tomó del estudio para ponerse a descansar como debía, claro de no haber salido la misma chica que dejó la noche anterior dormida profundamente sobre su cama. Despierta era mucho más hermosa que dormida de eso pudo cerciorarse completamente.
Paul pintó una leve sonrisilla en sus labios aquella pequeña criatura no pudo hacer otra cosa más que provocarle lastima.
-Hola.-Paul dejó de deshacer la cama.-¿Cómo te llamas?
A Lucrecia se le vino la sangre hasta los talones estaba segura de que esta vez no iba a escaparse, estaba a solas y para rematar con la persona a la que tenía como un ídolo antes de que sus padres fallecieran en aquel accidente de carretera. Miraba a Paul con el rabillo del ojo estaba entre asustada y nerviosa lo que le impedía por completo formular una o dos palabras.
-Tranquila.-Paul no pudo evitar reírse, pobre chiquilla a saber que tanto le hicieron antes de llevarla a la mansión, pero a legua se notaba que fuese lo que fuese no habrían sido precisamente cosas lindas, se acercó a ella tomándole del modo más tierno que pudo las toallas que traía encima al tiempo que le pasaba un pañuelo desechable, pues apenas le habló comenzó a llorar.-Nadie te va a comer si no quieres, estaré dispuesto a esperar; solo tienes que tener en cuenta de que eso tiene que venir de ti, si no quieres que te vaya peor.
Le seguía yendo bien; Lucrecia se sonó quedamente la nariz logrando tranquilizarse un poco, bueno al menos el llanto cesó, lo que no podía calmar eran sus manos las cuales estaban demasiado intranquilas encima del delantal.
-¿Cómo te llamas?-Volvió a preguntar Paul mientras se entretenía buscando en su closet una pijama limpia para ponérsela.
-Lucrecia.
Lindo nombre,  al menos a Paul le pareció lindo un poco más bien un mucho la chica también. Se fue acercando a ella poco a poco hasta lograr tenerla a escasos centímetros si algo le llamaba la atención de Lucrecia eran especialmente los labios, fue deslizando su mano derecha poco a poco por aquella pequeña cintura atrayéndola hacia sí mismo.
Mientras trataba de atraer el frágil cuerpo de Lucrecia; tanteaba el terreno por lo menos la muchacha no oponía resistencia lo que le facilitaba las cosas para lo que tenía planeado hacer; a continuación solo pasó lo que él quería: besarla. Eran unos labios demasiado tiernos, por lo que notaba inexpertos pues la chica no hacia ningún tipo de movimiento solo dejaba que él hiciese lo suyo.
-¿No sabes besar verdad?-Paul tomó su rostro juntando su nariz con la de Lucrecia.-Tranquila, solo relájate y déjate llevar.
Lucrecia asintió, ni siquiera ella misma sabia bien lo que pasaba con ella, pero Paul le hacía sentirse segura, protegida por lo que no hubo reparos en permitir que volviese a besarla, él era un poco más alto que ella por lo que permitió también que le alzara haciendo que enredara sus piernas a la cintura. Ahora era cuando las cosas comenzaban a pintar mal, Lucrecia volvió de nuevo sobre sí misma y trataba por todos los medios de quitarse a Paul de encima antes de que se arrepintiera de lo que le dijo; y corriera con la misma suerte que las demás chicas.
-¡No suéltame!-Paul bajó a Lucrecia de su regazo, comprendió que tampoco era para violarla.
-Vete entonces.-Paul caminó hacia la puerta abriéndola completamente para cederle paso.
Lucrecia volvió a tomar las toallas sucias que le mostró Rita para que lavara, saliendo de ahí lo más rápido posible. Al menos Paul le dio a comprender que no todos los Lennon eran tan ruines, probablemente Paul fuese el único que no fuera malo.




1 comentario:

  1. Holaa Karen^^ soy Lucy!! :) gracias a mi querido internet he encontrado esre maravilloso fic*_*
    Y quiero que seepas que aqui tienes una fan incondicional :D
    ay:3 tu fic es.. como dicir.. INNOVADOR Y ENCANTADORAMENTE SUTIL:3
    ME ENCANTA:D jajaja como antes he dichoo esperaré paciente a que publiques:)
    Ahh si tienes tiempo podrias pasaete a ver mi extraño fic *-* jajaja es este:
    psiloveyoubeatlefic.blogspot.com
    jajaja gracias por todooo:3
    Un besoooo^^
    Ahh y feliz San Valentin!! :3
    Lucy

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